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Ucrania y Rusia: El Juego de lo que persiste

Actualizado: 24 abr

"Por todas partes vemos a aquellos que se empeñan por orientar y dirigir la vida

de los demás al mismo tiempo que ellos mismos no darían nada por la suya

propia—hombres que a pesar de temer la muerte odian la vida".

William Morris, Noticias de Ninguna Parte (1891)[1]


"'La distinción entre pasado, presente y futuro es sólo una ilusión, por persistente que ésta sea”

Albert Einstein

[1] El reencantamiento del mundo, Morris Berman



El artículo de hoy es sobre Ucrania, un país sensiblemente más pobre que Colombia[1], que lleva en guerra civil desde hace casi 8 años, absolutamente dividido entre dos grandes sectores–los proucranianos y los prorrusos. Un país que carga acuestas, por un lado, con una configuración étnica dada por el paso de varios imperios en su territorio a lo largo de la Historia y por lo mismo una compleja configuración de su Estado- Nación. Por otra parte, carga como una sombra pesada a su vecino Rusia que mantiene intereses de expansión desde hace ya siglos con todo un aparataje Estatal formado en pro de esas expansiones, así como del dominio brutal de su propia población y pueblos cercanos.


Pero el artículo de hoy también es sobre Rusia y su tradición política, no es gratis el temor que genera Rusia en todos sus pequeños vecinos y que todos de alguna manera busquen la forma de entrar a la OTAN o firmar cualquier pacto político, militar, económico que les permita respirar de ese Estado ruso que vivió–dirigiendo–setenta de los últimos cien años en el totalitarismo de la URSS y casi veinticinco años de autoritarismo de la mano de Putin. Un país que vio su primera elección democrática en la historia en el año 1991 y que una vez es derrotado con abundante evidencia fáctica el discurso y la ideología comunista, traslada en parte el sistema estatista comunista con otro nombre, por otros medios, con otro discurso al marco del sistema capitalista, donde el Estado ruso y los máximos jerarcas del ex partido comunista entran a jugar ya oficialmente como empresarios y continúan dominando la elite política y económica. La población rusa sigue estando sometida, obligada a llevar buenas relaciones con el burócrata y el representante político más cercano, si no lo quiere perder todo. Es decir, la relación netamente política sigue siendo más importante que la relación social.


Ahora, como entender la invasión rusa o la posible anexión del Dombás por parte de la Rusia de Putin, si a nivel económico/recurso naturales, ni el Donetsk ni Luhansk­–territorios pro rusos al oriente de Ucrania­–significan algo importante o que no tenga Rusia ya[2], Rusia tiene unas de la reservas de carbón mas grandes del mundo[3], quizás por el contrario significan gasto y desgaste para una Rusia que sufre en rigor los estragos de la pandemia, la mala administración y ahora una guerra económica , a qué puede estar jugando Putin, revolcando el pasado varios siglos y argumentando que realmente Ucrania y Rusia son una desde su origen y que en siglos y siglos ello no ha cambiado –lo cual es falso. ¿Qué puede ganar Rusia de esta invasión? ¿Realmente se siente Putin conmovido por los “rusos” del Dombás? ¿Realmente siente a Rusia amenazada por la posibilidad de tener en la nariz armas atómicas de la OTAN? ¿Es una manera de ocultar su autoritarismo, y la grave situación por la que atraviesa en términos generales Rusia a nivel económico, político, social, religioso, étnico, o sea trasladar sus contradicciones internas afuera? ¿O todo esto es un plan más amplio de expansión de Rusia por parte de sus elite político-económica y esto la impronta máxima de Putin para la Historia de Rusia?



LA CULTURA POLITICA DE RUSIA


La Rusia actual nace en el siglo XIV, en un territorio inmenso pero de suelos pobres y climas hostiles[4] lo que obligo a su población a mantener una vida seminómada y que tiene por consecuencia principal el que la formación del Estado y la organización social estuvieran separadas, lo que implico para Rusia tener un Estado que legislaba con un sentido estrictamente militar y una legislación no compartida con la población si no impuesta, de manera que el Estado ruso hasta el siglo XVIII era rigurosamente un aparato político-militar encargado de proteger el territorio de invasores y de tomar nuevas tierras cuando fuese posible para “negociar” con su propio pueblo la estadía en estos nuevos espacios, en lo que sería un sistema patrimonial, es decir un sistema en el que la soberanía política y militar implicaban propiedad, esto es fundamental en la medida que marca la tradición en el ejercicio del poder de la clase burócrata/política y de la población misma, esa tradición, esa cultura política no cambia ni en el 1905 cuando intenta tener una constitución y un parlamento, no cambia en 1917 con la revolución y todo parece indicar que no cambia con la caída de la URSS y el fracaso rotundo del comunismo más allá de los esfuerzos por introducir conceptos como: derechos humanos, propiedad privada o ley.



EL PUZLE DE UCRANIA, HERIDAS Y CICATRICES


Kyivan Rus fue en el siglo IX el primer Estado eslavo formado por un grupo de escandinavos en lo que hoy es Kiev y donde encuentran su origen tanto Ucrania como Rusia; en el siglo XII en el otro extremo del reino de Rus se establece Moscú y durante todo el siglo XIII se consolida su principado, logrando también a la vez el afianzamiento del reino en general de donde también provienen los Bielorrusos, sin embargo este afianzamiento se desvaneció a manos del Imperio Mongol dejando para fines del siglo XIV por un lado al principado de Moscú – actual Rusia- y por otra parte al Ducado de Lituania – actuales Polonia, Lituania, Bielorussia, Moldavia y Ucrania- lo que marca para siempre cultural y políticamente a estas sociedades que de la parte occidental fueron influenciadas por la tradición política y relación Estado- sociedad Europeas, que como escribí antes, distan demasiado de la cultura política y el sistema patrimonial ruso que nació bajo los principados.

La historia de Ucrania ha estado marcada por la política de expansión rusa que ha tenido un componente naturalmente militar pero también de compra de tierras con las subsecuentes leyes pro lengua , religión y costumbres rusas como sucedió en el siglo XVIII en el margen oriental de Ucrania, y como luego ocurriría en el siglo XIX con la creación de la Unión Soviética que bajo un Estado de partido único y una ideología intentarían ocultar la múltiples identidades de los territorios vinculados; en medio de estos movimientos Ucrania sufre a principios de la década de los 30 el siglo pasado un genocidio llamado el Holodomor el cual consistió en una política agricultora llevada sistemáticamente a cabo desde Moscú que dejo a Ucrania sin abastecimiento de semillas en una tierra que requiere almacenamientos y cuentas claras sobre los tiempos de siembra y de cosecha, el Holodomor dejo cinco millones de Ucraniano asesinados apunta de hambre – que espanto incluso a los fascista de Italia[5]–y que luego Stalin intentó de manera fracasada remplazar con rusos. Ucrania al igual que otros países sometidos por Rusia a través de la URSS logro sobrevivir porque allí la fortaleza de la sociedad radicaba en sus costumbres culturales, por más que los rusos quisieran imponer a Ucrania su lengua y cultura a través de las instituciones Estatales, en la casa se hablaba en ucraniano, las declaraciones de amor se hacían en ucraniano y las peleas de borrachos seguían siendo en ucraniano, lo mismo le ocurrió en Polonia donde por más que quisieron imponer políticas pro ateísmo o anticatólicas el pueblo polaco no solo siguió rezándole a la virgen maría y a cristo , sino que además tuvieron a Juan Pablo II, un papa denunciante de las atrocidades cometidas por la URSS.



UCRANIA OCHO AÑOS DE GUERRA CIVIL


Los procesos sociales o personales no son lineales, es decir sufren de pausas, de idas, de vueltas y de reconfiguraciones; al igual que en la Física se habla de la materia, en sociales, los procesos no se crean ni se destruyen solo se transforman y entonces como diría Einstein "La distinción entre pasado, presente y futuro es sólo una ilusión, por persistente que ésta sea” en ese sentido los territorios de Donetsk y Luhansk que desde 2014 están controlados por prorusos perfectamente podrían ubicarse en el siglo XIV donde el discurso de Putin las puso hace un par de meses, pero aceptar esto implica negar a Ucrania y su soberanía, y como si fuera poco darle validez a un argumento muy parecido al que tenía Hitler el siglo pasado al momento de invadir territorios.



La cuestión más llamativa de todo esto es ¿Por qué una guerra de este estilo ahora y no en el 2014? ¿Por qué pelear por unos territorios que a nivel económico no representan algo que Rusia no tenga – carbón- y que representan más bien una carga?


Por la tradición de la nomenklatura rusa lo más probable es que esta sea solo una batalla más en el objetivo de expandir a la Madre patria como excusa para no asumir los múltiples problemas y contradicciones existentes al interior de la misma Rusia, una sociedad que padece calle a calle a un Estado en el que ella no ha creado nada, ni ganado ninguna batalla.




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[1] https://datosmacro.expansion.com/paises/ucrania [2] https://www.20minutos.es/noticia/2113391/0/donetsk/clave-economia-ucrania/crisis-prorrusos-separatismo/ [3] https://www.worldenergytrade.com/metales/mineria/los-seis-paises-productores-de-carbon-mas-grandes-del-mundo [4] Historia del comunismo, Richard Pipes [5] Cartas de Járkov , Andrea Graziosi

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