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¿Qué Será? ¿Qué Será?


El nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha hecho manifestaciones de un gran acuerdo político nacional, un acuerdo de paz con todos los actores incluyendo las fuerzas de policía y militares hoy puestas en igual posición de los demás grupos armados, un “perdón social” a corruptos y narcos, una reforma tributaria amplia y manifestaciones de no expropiación sin pago o de hacer el verdadero capitalismo.


Pero así como es Petro, confuso, esas manifestaciones oscurecen más que aclaran. Petro no ha mostrado mucha coherencia en su vida política, incluyendo su paso por la guerrilla del M19, pero si ha mostrado una persistencia admirable en la búsqueda del poder y una capacidad camaleónica para utilizar todas "las formas de lucha". Y atrae izquierdistas y otras especies políticas de todo pelaje cuando aplica el todo vale. Incluso atrajo al falso apóstol del "no todo vale" Antanas Mockus a quien se vio feliz al lado de Petro después de ganar en la campaña política más sucia de que se tenga memoria. En concreto, Petro es capaz de todo en la búsqueda de sus objetivos.


Y aquí empieza la primera gran interrogante, ¿qué busca Petro? ¿Solo era llegar a ser presidente o es dejar montado el socialismo en Colombia? ¿Y cuál socialismo, el democrático tipo socialdemocracia europea, el social populismo de izquierda tipo AMLO o tipo Lula, o el castrochavismo?


Responder a este interrogante es difícil. La personalidad de Petro se parece mucho a la de su aliado Juan Manuel Santos en lo que se refiere a megalomanía y controles morales muy débiles, aunque Santos es más ladino en sus actuaciones y Petro es más diletante. Santos compró todos los poderes públicos en su búsqueda de pactar cogobierno con la guerrilla ignorando la voluntad pública, buscando el Nobel de Paz y algunos dicen que buscando ser secretario general de Naciones Unidas. Logró el Nobel y hoy vuelve en cuerpo ajeno a terminar su "obra".


¿Qué sueño de grandeza tendrá Petro, con que "obra" querrá ser recordado? No lo sé ni lo imagino y eso me preocupa. Su paso por la alcaldía de Bogotá no da luces pues solo la uso para montar "bases electorales" para su sueño presidencial con su mayor capacidad: tomarse las calles. Y lo probó de manera impresionante en sus asonadas contra el "tibio" Duque en Bogotá. No hay que dudar que si las cosas no le funcionan, recurrirá a eso otra vez. Fidel Castro decía a sus pupilos que para defender la revolución lo primero que se debían hacer era armar al pueblo para proteger la revolución y simultáneamente desarmar las "fuerzas del régimen", es decir, policía y fuerzas militares. Basta ver los combos en Venezuela para ver que sus pupilos siguen su consejo.


Ante esta posibilidad muy real, Colombia tiene dos escenarios y ninguno es "legal" ni bueno. El primero es que la táctica funcione y el país quede permanentemente en un régimen autocrático socialista tipo Venezuela, con un estado mafioso, ante la clara neutralización de las fuerzas armadas que se ha visto que siempre sucede en Latinoamérica, pues Petro tiene claro que el régimen político existente es de intereses; con la "mermelada" adecuada los poderes públicos, los militares y la prensa se pliegan a su "jefe" natural como diría el tristemente célebre general Mejía. El segundo escenario se basa en la historia violenta de Colombia. Todos los conflictos políticos han terminado en confrontaciones armadas que se pueden prolongar en el tiempo con muy pocos combatientes debido a la topografía del país y su muy bajo desarrollo de infraestructura. Resumiendo ante una radicalización de Petro, o nos condenamos a un régimen autocrático de izquierda o a iniciar un nuevo conflicto armado de imprevisibles consecuencias.


Espero que él lo sepa, pues la espantosa clase política tradicional nos llevó a dónde estamos y esa misma clase política "culiprontamente", como dijo Juan Carlos Echeverry, salió a "cobrar" su mermelada por apoyo "político". Había razón suficiente para un cambio, pero no era por ahí.


Como cantaba Chico Buarque, ¿Oh que será, que será?, es la gran interrogante sobre la nueva administración que maneja todo el espectro de izquierda desde la socialdemocracia al castrismo estalinista. Y ese es otro interrogante, ¿cuál facción tendrá más influencia sobre Petro y a cual se inclina más él, a la moderada o a la extrema?, ¿qué tanto control tiene el santismo de Petro? ¿hay en ellos unidad de criterio o solo afinidad de personalidades?


Este interrogante está relacionado con el anterior, en cuanto que puede ser que Petro no se quiera radicalizar pero que las fuerzas radicales que lo acompañan lo fuercen a ello. Y la otra respuesta a este interrogante, asumiendo una fuerte influencia del santismo en el petrismo, es saber que quiere ahora el Nobel. Será que Santos quiere hacer méritos para ser nominado a Secretario General de Naciones Unidas, en cuyo caso la tendencia sería a impedir la radicalización y simplemente terminar su obra de "paz", o realmente su proceso con las FARC solo destapó al radical que hay en él que quiere destrozar a sus enemigos, que reflejaría el tercer rasgo de su carácter. Además de megalómano y ladino, vengativo.


A pesar de que a algunos nos fastidia todo lo que tenga que ver con Santos, parecería que su objetivo sería posicionarse internacionalmente para llegar a Naciones Unidas. Pero, y como idea final, que Petro no se radicalice no quiere decir que vaya a hacer un gobierno de corte demócrata con enfoque al desarrollo. "Profundizar" la paz de Santos pasa por pasar la agenda guerrillera y dejar al país en una especie de populismo izquierdista crónico, dejando incólumes las bases del régimen: su economía de extracción de rentas y una política restringida. Que no se radicalice significará que perdimos cuatro años, si se radicaliza significará que perderemos varias generaciones.


Hay que prepararse para lo peor esperando que pase lo menos peor, que podría incluso llegar a ser un nuevo frente nacional de alternancia entre derecha e izquierda afectas al régimen. Sería paradójico que eso sucediera, cuando fue ese modelito político el que “justificó” al M19 del que Petro fue integrante.


Ya mencioné que la clase política tradicional es el problema, no la solución. Cesar Gaviria es el típico politiquero sin ideología que solo aspira a seguir en el poder y vivir de sus mieles como lo ha hecho. El partido conservador tiene una voz contraria pero neutralizada en Andrés Pastrana y una línea general tipo liberalismo gavirista. La U, es algo que Usted y yo sabemos es una franquicia electoral, como el MAIS. Cambio radical con su lucha Vargas Lleras-Char es más de lo mismo; Vargas Lleras vendió su alma al santismo y Char tiene planes políticos no visión de estadista. El uribismo fue derrotado electoralmente pues no aguantó la embestida mediática y judicial de la izquierda, pero además por la personalidad de Álvaro Uribe de autócrata rural, no logró crear un partido de candidatos con perfil propio sino de segundones. Hoy es un guerrero muy disminuido. Y el fenómeno de Rodolfo Hernández lo lleva a uno como en una montaña rusa; lo sube y lo baja. Después de venderse como el contrario de Petro, ahora quiere ser su soporte. La reforma política definió que el candidato perdedor debería ser senador para que encabezara la oposición al nuevo gobierno. En 2018 fue lo primero que Petro dijo y cumplió en Primera Línea. Rodolfo después de ganar no se sabía si iba a aceptar la curul y cuando aceptó dijo que ayudaría a Petro y se tomó fotos feliz con el nuevo presidente. Ahora que su curul fue demandada por perder su razón de ser, ha salido a hablar de ser opositor a unas medidas, lo que no lo hace creíble. El primero en desperdiciar millones de votos en pocos días fue Antanas Mockus y ahora lo superó Rodolfo Hernández. En resumen, oposición acéfala.


Federico Gutiérrez no tiene organización política por lo que su influencia va a ser menor. Pero personajes como Rodolfo, Char y Gutiérrez muestran que la oposición podría venir de las regiones en cabezas de las alcaldías, lo que convierte la próxima elección de alcaldes en la última oportunidad para Colombia, después del desengaño que tuvimos de habernos agarrado a un calvo hirviendo que era Rodolfo Hernández; pero no había alternativa. Si surgen nuevos liderazgos que logren hacer verdaderas gestiones en sus ciudades, apartadas del ideologismo nacional pero defensores de la democracia y la economía de mercado, podría haber un verdadero contrapeso a una posible radicalización de Petro quien buscará neutralizarlos desde el centralismo aberrante que tenemos, por lo que sacar la gente a la calle para exigir el desarrollo del eje constitucional de la descentralización y reversar la recentralización de los últimos gobiernos nacionales, sería la opción para encauzar, ahora sí, al país por la senda de la verdadera democracia y la verdadera economía de mercado. El centralismo es connatural a la autocracia.


No necesitamos una figura nacional anti-Petro sino una idea constitucional y varios líderes regionales que logren desmontar el ejecutivo imperial que se montó en Colombia desde el cambio del articulito de Uribe, que Santos usó para ceder el poder político a una guerrilla militarmente derrotada y que Duque, jugando al centrismo político burocrático, permitió que la izquierda lograra el poder por vía de elecciones.


Si lo vamos a hacer, la sociedad civil encada región debió organizarse desde el 20 de junio para montar un programa político de desarrollo para sus regiones. Ya vamos tarde y el tiempo cuenta a favor de Petro.







Fotografía de portada: Fuente: AFP or licensors | Fotógrafo: JUAN BARRETO | Fuente


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