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Pilas Con Las Legislativas

Colombia atraviesa hoy en día uno de los momentos más decisivos en su historia reciente como consecuencia de la pérdida sucesiva de credibilidad en sus instituciones derivando en un clima de anarquía que desafía permanentemente el poder de la Autoridad impunemente. Hoy en día persiste el sentimiento que la justicia no funciona y como consecuencia de los espurios acuerdos de la Habana, ha hecho carrera la creencia que por medio de la violencia los jóvenes pueden acceder a beneficios que por el camino de la legalidad supuestamente no tendrían. Este clima de anarquía ha sido auspiciado desde el Congreso de la República por políticos irresponsables que no miden o no les importan las consecuencias que su actuar puedan generar en la destrucción del tejido social, buscando únicamente crear las condiciones políticas que les permita perpetuarse en el poder.


Para nadie es un secreto que en Colombia los políticos tienen demasiado poder y que sus actuaciones están permanentemente salpicados por escándalos de corrupción con muy pocas consecuencias. Lo que ha permitido a la izquierda radical asumir las banderas de la lucha anticorrupción como un factor determinante en el crecimiento de su caudal político, especialmente entre los jóvenes.


Aunado a lo anterior, se encuentra Fecode, sindicato del profesorado colombiano, quienes han allanado el terreno de la anarquía con una persistente retórica anti-establecimiento que han debido padecer los jóvenes en distintas regiones del país. Esto ha creado un daño irreparable en varias generaciones para quienes el comunismo es un sistema viable que debería implementarse cuanto antes en el país, reivindicando una lucha que durante décadas y por medio de la violencia no lograron imponer las distintas guerrillas marxistas.


Ahora bien, con ese breve preámbulo, hago un llamado a centrar la atención en las próximas elecciones parlamentarias debido a que nunca habían sido tan cruciales por el riesgo que implica ceder las mayorías del congreso a los partidos de izquierda. Como bien es sabido por la opinión pública, Gustavo Petro ha venido fortaleciendo su base regional acercando a su candidatura presidencial a políticos tradicionales que conocen a la perfección cómo funciona el corrupto sistema político nacional. Tal es el caso de Roy Barreras y Armando Benedetti, quienes con tal de continuar vigentes en la política criolla prefirieron venderle el alma a un candidato que nada tiene que ver con las causas que representan. Sin embargo, los casos de Barreras y Benedetti no son los únicos. Políticos que se camuflan en el centro, como ocurre con el impresentable Inti Asprilla o de Leidy Catherine Miranda son la muestra que la extrema izquierda ha venido ideando una estrategia audaz que le permita desmarcarse ante la opinión pública del extremo en el que se encuentran, y si bien estos últimos se harán reelegir por el Partido Verde, son fichas del petrismo radical.


Asimismo, el candidato Petro ha seducido a reconocidos artistas y personajes de la farándula criolla para integrar las listas al Congreso buscando una cantidad importante de votos, como bien lo demuestra el coqueteo constante con los alicaídos Margarita Rosa de Francisco y Gregorio Pernía, o los caducos Doctor Krápula y Adriana Lucía. No puede perderse de vista el reciente fallo de tutela proferido por la Corte Constitucional mediante el cual se revivieron las 16 curules para las “víctimas” de la violencia, que no es otra cosa que un regalo para los grupos armados que les permitirá incrementar su influencia en la política y le sumarán al petrismo un numero importante de votos en el congreso. En lo personal esa decisión no me sorprendió. Quienes litigamos conocemos la dificultad para que una tutela sea fallada favorablemente así como la posibilidad casi ínfima que una tutela sea seleccionada en la Corte Constitucional, pero lamentablemente tienen tan aceitado el sistema que la tutela promovida por Roy Barreras logró lo que para la inmensa mayoría de colombianos es casi imposible. Ya nada asombra, el daño institucional es tan grande que las líneas que separan los distintos poderes públicos se han ido desdibujando peligrosamente y cuyas consecuencias son incalculables en el mediano plazo.


En síntesis, el país debe prestar especial atención a las elecciones parlamentarias ya que no solo medirán el ambiente de cara a las presidenciales, sino que de perder las mayorías en el Congreso nos enfrentamos a una inminente debacle política e institucional con el cambio del sistema socioeconómico y la implementación del criminal sistema comunista.

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