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No votar por Petro, una cuestión de valores


Hace algunos meses que escribí mi última columna de opinión, en la que hice unas predicciones bastante acertadas sobre las elecciones legislativas. Si bien las mayorías tanto en la cámara como en senado se mantuvieron entre el centro y la derecha, la brecha con los partidos de izquierda jamás había estado tan cerrada. Es un hecho que el próximo presidente tendrá una labor muy complicada para lograr imponer su agenda legislativa y lamentablemente veremos correr ríos de mermelada repartida entre la burocracia de siempre.


Ahora bien, estando a unos días de las elecciones presidenciales, es necesario detenerse a reflexionar sobre el líder en las encuestas quién ha prometido cambiar radicalmente la forma en la que la política se desarrolla en un país con unos indices altísimos de corrupción.


Puedo asegurar que con Petro no será el caso. Quienes rodean al candidato Petro han sido grandes artífices de la corrupción que por décadas ha desfalcado al Estado impunemente. El Pacto Histórico, movimiento politico del candidato Petro, ha recibido a cualquier cantidad de políticos cuestionados, agrupaciones que delinquieron e incluso el apoyo del actual grupo narcoterrorista del ELN. Con esos apoyos, realmente será el cambio?


Me atrevo a decir que esta es la campaña presidencial más sucia que se recuerde desde el asesinato de Álvaro Gómez Hurtado. Es indignante como públicamente miembros de la campaña del candidato Petro han afirmado que infiltraron las demás campañas, encuentran micrófonos en la sede del candidato Fico, se pasan los topes fijados por el Consejo Nacional Electoral, Petro inició su campaña siendo senador y continúa recibiendo salario a pesar de no ir a las plenarias, detienen a la senadora electa por el Pacto Histórico Piedad Córdoba con miles de dólares en efectivo y sin explicación en Honduras, etc. Esta campaña es un fiel reflejo de nuestra idiosincracia y de la malicia indígena en su máxima expresión. Quienes cumplen con la Ley no parecen recibir ningún beneficio.


Cabe preguntarse si, con todo lo que se ha visto de parte de la campaña del candidato Gustavo Petro, quién vote por él conserva valores y principios similares a quienes venimos advirtiendo el riesgo estructural que una eventual presidencia de Petro representaría. Principios y valores que se han desdibujado gravemente principalmente en la base de la sociedad con el adoctrinamiento que Fecode ha realizado en los más jóvenes. Apenas un año atrás, algunos estudiantes universitarios fueron usados como carne de cañón por políticos de izquierda con réditos electorales llevando al país a una crisis social jamás vista. Con tal de tener mayor cantidad de votos, el candidato Petro ha prometido perdón social (impunidad) para aquellos estudiantes miembros de la denominada “primera línea”, procesados por actos de terrorismo y vandalismo ocurridos el año pasado.


En estas elecciones poco ha pesado el contenido de las propuestas de los candidatos. En una balanza están por un lado Fico Gutiérrez, Fajardo, Rodolfo Hernandez, Enrique Gómez y John Milton Rodríguez quienes le apuestan a la institucionalidad promoviendo varios ajustes sobre la base de la constitución y la Ley. Por el otro está en solitario Gustavo Petro quien incluso ha indicado que convocará a una asamblea nacional constituyente el 8 de agosto luego de posesionarse, abriendo una puerta hacia un escenario totalmente incierto. Basta ver lo ocurrido en los últimos meses en Chile utilizando el mismo libreto para hacerse a la idea de lo que sería dicha panorama.


A pesar del clima de incertidumbre, creo que el pueblo colombiano no caerá en manos del candidato Petro y me atrevo a decir que habrá una segunda vuelta en la elección presidencial entre éste y Fico Gutierrez. Colombia ha sido tradicionalmente conservadora con una presencia importante de la religión en la cotidianidad del país. Es por esto que el pueblo colombiano decidirá a favor de cualquier candidato menos Petro como alternativa para conducir el futuro próximo del país.


En una campaña tan sucia como la vivida estos últimos meses, es urgente que la razón, la esperanza, y los principios y valores que nos inculcaron nuestras familias, guíen al país hacia los cambios necesarios sobre la base de una democracia e institucionalidad sólidas que brindan todos los candidatos a excepción de Gustavo Petro.

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