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No existe nada gratis: el problema de la educación superior gratuita

Actualizado: may 17

Hoy en día pareciera ser que todo el mundo pide que todo sea gratis: ¡Educación gratuita para todos! ¡Salud gratuita para todos! ¡Salario básico universal para todos! Y demás fantasías que se asemejan más a cuando en el colegio había elecciones de representante estudiantil y pedíamos una piscina, quitar la tarea, y que a todos le subieran las notas por par de decimales.


El problema es que ya no somos niños en el colegio jugando a ser grandes, ahora somos grandes actuando como niños. Son los mismos adultos con capacidad de votar, y hasta de vandalizar toda una ciudad para que un presidente ceda a sus peticiones, los que piden cosas como estas. Y lo peor, es que es cada vez más una idea aceptada.


Pero, ¿por qué ir en contra de la educación gratuita? ¿Cuál es el problema? ¿Acaso es que no quiero ayudar a los pobres, acaso es que no entiendo lo que ellos viven y lo que saldrían adelante si tan solo tuviera la oportunidad de una educación a su alcance y de calidad?


No, lo que pasa es que hay que entender que una educación gratuita no existe, y es de hecho de las peores cosas que se le puede hacer a los de bajos recursos. Pero dejemos de hablar en generalizaciones y lleguemos al caso colombiano.


Uno de los puntos en los que el gobierno ha cedido a raíz del paro nacional, que empezó en Colombia el 28 de abril a causa de una nueva reforma tributaria y continuó a pesar de que la reforma no fue aprobada y el ministro de hacienda renunció, es educación superior gratuita para estratos 1, 2, y 3.


Primer problema que encontramos con esto es ¿cómo se va ha definir estratos 1, 2 y 3? ¿Será por vivienda, por ingresos, o cómo? Dependiendo de cuál sea la definición puede traer ciertos problemas, como gente mudándose a estratos inferiores solo por recibir el beneficio de la educación lo que significaría que también recibirían subsidios en servicios. Y todo esto es más dinero que tiene que salir de algún lado, y ese lado es inflación, deuda, o impuestos.


El segundo problema es que en estos momentos en Colombia el mercado laboral no está en sus mejores condiciones. Los jóvenes, principalmente, no encuentran trabajos. En el 2019 el desempleo estaba en 9.5%, pero a raíz de la pandemia, entre el 2020 y 2021 el desempleo aumentó a una cifra de 14,2%, y todavía falta ver cuánto aumentará a raíz del paro lleno de bloqueos y vandalismo.


Con un mercado laboral tan incierto, lo que se necesita es generar más empresas y empleos, no más jóvenes con cartones sin lugar a dónde irse. Cómo leí en Twitter el otro día, jóvenes con título esperando por el subsidio de desempleo.


Y, por último, con una educación superior gratuita permanente va a haber un surplus de títulos en el mercado laboral, que no necesariamente es el tipo de trabajador que el país requiere. El tener una mayor fuerza laboral con educación superior hace que los salarios tengan que ser más altos, algo que, en el estado actual del país, y con la gran carga tributaria que tienen las empresas, no sea del todo posible.


Los estudios deberían ser guiados por la demanda del mercado, pero con educación gratuita faltará una planeación por parte de los estudiantes para realmente meterse en carreras que una vez se gradúen los ayuden a salir de su estrato 1, 2 y 3, y los posiciones en un estrato superior donde ayudarán con la carga tributaria para así apoyar al siguiente estudiante subsidiado.


Entonces, ¿cuál sería la solución o propuesta?


Becas. A mi modo de ver la educación se puede dar de manera ‘gratuita’ siempre y cuando sea una educación que ayude a mover al país adelante. Posibilidad de elección solo entre algunas carreras que sean las que el mercado este pidiendo. Y limitar la beca a un tiempo y desempeño específicos para que haya un esfuerzo real por parte de los estudiantes.


Un estudiante de filosofía que repite semestres y no se gradúa hasta después de 10 años es una carga demasiado grande para el país, y no tenemos el lujo de estar regalando este tipo de cosas. Especialmente cuando hay muchos otros que podrían realmente enfocarse en el estudio y salir adelante.


Además, se deberían enfocar esfuerzos en ayudar al país para que el mercado laboral crezca con la creación de más empleos y empresas. Volviendo a la DIAN y al gobierno, en órganos que apoyen a las empresas y empresarios, y no que estén en constante lucha contra ellos.


Educación subsidiada sí, pero con propósito y visión para el futuro.

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