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La Ideología Que Reside En El Corazón Del Artista

Actualizado: abr 23


¿Quién no ha escuchado a Guajira Guantanamera? Escrita por el poeta Cubano José Martí, la canción ejemplifica en sus versos la lucha por la libertad y democracia que distinguieron a la independencia cubana de España. Esta canción trascendió el tiempo y luego fue cantada en época de opresión totalitaria por Fidel Castro como símbolo de lucha. Hoy en día esta canción y los versos de Martí son conocidos en todo el planeta.


Ejemplos como el de esta canción los vemos en todas las disciplinas artísticas y todos ayudan a fortalecer esa visión social de que el artista que resiste es el artista que persiste. Los grandes artistas son aquellos que han logrado cuestionar y evidenciar las leyes que los envuelven; son seres vislumbrados como atrevidos y valientes los que han logrado traspasar las barreras del tiempo y quedar en la historia. Es por ello que, como creadores, a veces nos cuesta despegarnos de lo que la sociedad espera que aportemos al contexto en el que vivimos. Sin embargo, no todos los buenos artistas tienen ideologías políticas fuertes o son motivados por el contexto sociopolítico que los rodea. Muchos consideran la grandiosidad como un punto significativo para juzgar su obra. Entre otras motivaciones populares para crear una obra de arte se encuentran: el sentimiento que la obra pueda transmitir, el mensaje contundente o revelador, el deseo de hallar respuestas y otros están meramente motivados por su instinto perfeccionista.

No obstante, en este artículo no quiero tocar el significado del arte puesto que es amplio y abstracto, tal como lo expresa Leo Tolstoi en su ensayo “qué es el arte”, quiero partir más bien de lo tangible; aquellas observaciones que podemos hacer del resultado de una obra, ya sea teatral, cinematográfica, musical o plásticas. Buscamos entender la motivación que lleva a un individuo a crear, pero también las interpretaciones que puede tener en aquellos que presencian su obra. Por otro lado, se busca explorar la relación directa entre la política y el artista.


¿Puede el artista escapar del contexto político que lo rodea? Como individuos debemos, consciente o inconscientemente, acceder a ciertas normas sociales o responder a años de creencias que yacen en nuestra mente. Decir que una obra artística es 100% una creación exenta del contexto es afirmar que el individuo ha adquirido un nivel de consciencia que sobrepasa la materia. Es un miembro de la sociedad aquel que confiere estatus a las cosas que él o ella considere prioritarias y luego actúa dentro de ese contexto.


¿En un tiempo y espacio en el que cada artista se guía por un mundo diverso de ideologías o conceptos, puede haber alguna ideología que conecte a todos? Considero que hay dos ideologías de las que el artista no puede escapar: la institucionalidad y la libertad. En primera instancia, a pesar de que nadie pueda afirmar con 100% de exactitud el propósito o valor del arte, dada su alta subjetividad, los artistas buscan respetar la institución cultural a la que sirven, así como en la institución de la educación los estudiantes responden a sus maestros. En mi caso, como creadora de teatro y cine, me conecto con los grandes creadores y dramaturgos de la historia. Si en algo podían estar de acuerdo personas como Aristófanes, Pedro Calderón de la Barca o Arthur Miller, todos procedentes de diferentes contextos sociales, económicos y políticos, era en la manera en la que abordaban la creación de la escena, regidos por un sistema de respeto y secretos milenarios que cada uno ajusta desde su punto de vista.

La segunda ideología que inconscientemente conecta a todos los artistas es la libertad. Cada artista busca expresar algo y esto se evidencia por la vasta gama de definiciones y etimologías que el arte ha tenido desde su concepción. Si bien el artista es motivado por la política y su contexto, responde a un instinto primario de individualidad que expresa en cada obra. Se podría asegurar que por más influenciado que el artista esté dentro de su contexto, es su esencia la que perdura con su obra.


El artista se beneficia de una relación de complicidad con su individualidad y debe protegerla por encima de todas las cosas. No me refiero a la individualidad que se mantiene, casi en estado de pureza hasta que perece el sujeto. Me refiero a la individualidad que cambia con el paso del tiempo, esa que no puede ser definida en un concepto o en un contexto social. Esa individualidad es la que protege la libertad y a esa es a la debe aspirar el artista si busca expresar su verdad. Por otro lado, ¿Debería ser el enemigo del artista entonces el colectivismo? Este es un tema que tocaré próximamente, pero en primera instancia es una barrera opone al artista de su voz interna y lo empuja a expresar su verdad, sea política o no. Considero extraño que en el gremio unos artistas empujen a otros a expresar un punto de vista específico y aspiro a una sociedad donde los artistas celebren las verdades de otros artistas, por más diferentes que sean a las suyas.

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